Great Ocean Road

La Great Ocean Road, una ruta mítica muy cerca de Phillip Island

243 kilómetros de asfalto que ya son parte del alma de Australia.

El motor vuelve a rugir en el entorno de Melbourne este fin de semana, tras que Dovizioso triunfase en Japón. Además del Gran Premio australiano de MotoGP, esta zona austral posee muchos atractivos para aquellos que tengan la suerte de poder asistir en persona a la carrera o, simplemente, a Australia. En la propia Phillip Island tienen la Penguin Parade o, a hora y media, Melbourne. Pero un poco más lejos comienza algo con más atractivo para los fans del asfalto: la Great Ocean Road.

Comenzando en Torquay discurre durante 243 kilómetros hasta Allansford. Este tamaño no muy extenso es una virtud al tornarse la ruta en muy fácil de realizar, concentrando muchos atractivos y desvíos interesantes en sus 151 millas.

El inicio, Torquay, es la típica ciudad australiana de la costa sur, con playas aptas para el surf y apenas 10.000 habitantes. Un punto de partida mirando al ártico adornado con la historia de la Great Ocean Road. La carretera fue construida entre 1919 y 1932 por veteranos de la 1ª Guerra Mundial con un doble propósito. Por un lado, conectar las poblaciones sureñas aisladas y, por otro, homenajear a los compañeros muertos en el conflicto.

Great Ocean Road: bosque, mar y roca

Definiendo la silueta del Cabo Otway, la naturaleza extrema de Australia brilla en la Great Ocean Road. Junto a las famosas señales de tráfico del país, que avisan a cada tramo del peligro de desprendimientos en las zonas de acantilados, se puede ver tanto mar como monte y bosque.

Multitud de calas y playas ofrecen oportunidades ideales a los cazadores de olas. Eso sí, la cercanía de la Antártida hace que las aguas tiendan a estar más bien frías.

Tras esta zona, Apollo Bay y el Gran Parque Nacional de Otway ofrecen una alternativa al mar. El pequeño pueblo ha visto aumentar su entidad gracias al turismo y supone un punto perfecto para girar la vista tanto al interior como al exterior. Los helechos de dos metros, los riachuelos y los eucaliptos son un continuo en la franja verde paralela a la costa de Australia y no faltan en el Parque Nacional. Además, cerca del mar se encuentran marismas y en este reservas donde ver ballenas y delfines.

El otro gran espectáculo natural que ofrece la Great Ocean Road es resultado de la erosión. Se trata de las formaciones rocosas del litoral junto a Port Campbell. La más famosa, Los Doce Apóstoles, archiconocida internacionalmente. Además de esta, el Loch Ard Gorge, el Grotto y el Arco de Londres mutan sin que ningún turista lo perciba. Así, la última formación empezó siendo el Puente de Londres, pero tras caer la conexión con la costa, solo pervive el arco.

Sea con ocasión del GP de Asutralia de MotoGP en Phillip Island o porque uno se ve de repente en Victoria, la Great Ocean Road es una ruta imprescindible para cualquiera al que le guste transitar el asfalto.

Compartir