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Descubre las pastelerías centenarias de Madrid

Una ruta por la historia de la capital contada de la forma más dulce.

Antigua Pastelería del Pozo

Abrió sus puertas en 1810 pero comenzó a ofrecer dulces en 1830. Debe su nombre a la calle en la que se encuentra, Calle Pozo 8, donde se creía que existía un pozo de agua curativa capaz de hacer milagros. Una de las pastelerías más cotizadas del siglo XIX gracias a su relación calidad precio.

El Riojano

Apareció en 1855 por obra de unos de los pasteleros de la Casa Real llamado Dámaso de la Maza. La reina María Cristina de Habsburgo fue la propulsora de esta pastelería, que nació como regalo a su amante. El establecimiento pasó de unas manos a otras al no haber descendencia para heredarlo.

La Mallorquina

Nació en 1894 cuando tres mallorquines montaron un horno en la Calle de Jacometrezo. Por desgracia, fue uno de los negocios más perjudicados de la Guerra Civil aunque se convirtió en centro de reunión de artistas, miembros del Gobierno, de la Casa Real y estrellas internacionales.

Casa Mira

Data de 1842 cuando Luis mira, un jijonenco de 22 años, salió de su pueblo camino a la capital en busca de un futuro mejor. Recaudó dinero vendiendo turrones y en 1845 ubicó su negocio en Madrid y fue pasando de padres a hijos hasta hoy, que pertenece a la sexta generación. En 1868 se le concedió la Medalla de la Orden de la Reina Isabel la Católica, así que se convirtieron en proveedores de la Casa Real hasta que estalló la Guerra Civil.

Viena Capellanes

Su origen se remonta a 1873 cuando el Industrial Matías Lacasa y el médico Ramón Martí prueban suerte con el Pan de Viena que habían probado en la Exposición Universal de Viena de 1870.

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