Mujeres prehistóricas muy fuertes, te revientan

La ciencia confirma que las mujeres prehistóricas eran muy, muy fuertes

La fuerza de sus brazos era superior a la de las actuales atletas de élite. Como para echarles un pulso.

La prehistoria suele retrotraer a estereotipos muy manidos. Generalmente manda del paleolítico tardío. Las tribus en cuevas y migrando en busca de caza y zonas de recolección. Mientras los hombres cazan, las mujeres aguardan en la cueva o la tienda de turno. Su labor empieza cuando estos llegan. Si se habla de neolítico, de las primeras sociedades agrarias, la cosa posiblemente no cambie mucho en la cabeza de la mayoría. Por ello el artículo de Alison A. Macintosh, Ron Pinhasi y Jay T. Stock publicado en Science Advance es revelador. Las mujeres prehistóricas eran muy fuertes, duras.

El análisis de estos investigadores parte de evidencias anteriores que señalaban al aumento de la musculatura de los brazos y la pérdida de la misma en las piernas que conllevó el paso de una sociedad cazadora-recolectora a una basada en la agricultura. Los huesos son una gran evidencia de esto, ya que permiten conocer la fuerza de sus antiguos propietarios. Los femeninos son menores que los masculinos, pero el desarrollo en ambos sexos es asimétrico. Por ello decidieron comparar huesos de mujeres prehistóricos, datados desde el 5300 a.C. al 850 a.C., con los de las actuales.

Brazos poderosos, piernas muy variables

Las labores manuales dejaron un reflejo absolutamente claro en los huesos analizados. Su comparación con los de mujeres actuales arrojaron resultados esclarecedores. Los brazos que poseían las prehistóricas superaban en muchos casos a los de atletas actuales. Concretamente eran más fuertes que remeras de semi-élite.

La mayor dureza está en las mujeres prehistóricas más antiguas. En su caso, las cotas de fuerza son máximas, fruto de las tareas continuas que requiere el cultivo. Según se refinaron las técnicas se observa una disminución en la fuerza reflejada en los humeros. Con todo, seguían siendo un 13% más potentes que remeras de hoy.

Las piernas, en cambio, variaban enormemente. En algunos casos los huesos de tibia y peroné indicaban una extraordinaria fuerza o resistencia en comparación con los de chicas actuales. En otros eran incluso más débiles. Esto subraya la gran variabilidad de actividades llevadas a cabo por el sector femenino de las comunidades de hace 7000-3000 años.

Precisamente ese papel activo es lo que Macintosh, Pinhasi y Stock quieren señalar. Su estudio quiere resaltar la labor incansable de las mujeres prehistóricas, su importancia. Una misión loable y que ahora ya cuenta con pruebas científicas.

Compartir