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El armadillo hada rosa, una especie puramente salvaje

Un animal francamente curioso que no puede vivir como mascota.

En el centro de argentina habita el más pequeño de los armadillos. El pichiciego menor, pichiciego pampeano, Chlamyphorus truncatus o armadillo hada rosa. Se trata de una criatura de entre 11 y 7 centímetros de tamaño. Su forma de vida le lleva a actuar de noche o subterráneamente. En estos ambientes devora insectos e invertebrados diversos. Su dieta la completan algunos elementos vegetales. Pero más allá de estos datos algo anodinos, se sitúa su principal característica, su color. Entre que es chiquitillo y su pelaje es rosado, lo tiene todo para ser la criatura favorita de muchos.

Sus costumbres tienen dos consecuencias. Por un lado, apenas se les conoce y el control sobre su estado de conservación es mínimo. Por otro, el que su hábitat sean la noche y el interior de la tierra hacen que su adaptación al cautiverio sea paupérrima. El resultado es que las tienen todas para morir si son capturados y usados como mascotas. Hay sitios web que señalan que la media de duración en esta tesitura es de solo 8 días.

El particular físico del armadillo hada rosa ha generado que de unos años a esta parte haya protagonizado bastantes post en las redes sociales. A raíz de ello, la concienciación sobre su conservación ha aumentado. Incluso han surgido propuestas para que el gobierno de Argentina comience a realizar acciones para preservarlos.

Los lugares en que habita el armadillo hada rosa son propensos a la agricultura. Los peligros que esto supone para el mamífero van desde la destrucción de sus hogares subterráneos a la muerte de sus alimentos por el uso de pesticidas. Aunque debido a la desidia no se tengan números suficientes para concluir que esté en peligro de extinción, la situación de estos animales parece complicada. Al menos ahora hay gente que se preocupa por ellos.

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