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Estas son las carreteras secundarias más bellas de España

Visita alguna que te pille cerca.

Covadonga, Asturias

Se extiende en 11,5 kilómetros por la CO-4 hasta llegar a los lagos Enol y La Ercina, durante el trayecto puedes disfrutar de animales pastando y refugios de pastores. Una de las zonas más bonitas es el mirador de la Picota, también llamado Entrelagos, ya que se ubica entre Enol y La Ercina.

Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Huesca

El cañón de Añisclo es uno de los enclaves más espectaculares del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, ubicado en el Pirineo oscense. Se extiende a lo largo de 25 kilómetros aproximadamente siguiendo el curso del río Bellós.

Montes de Málaga

Podrás acompañar este recorrido con el plato típico de los Montes de Málaga; huevos fritos y patatas, chorizo y lomo, morcilla y pimiento. Una delicia para el paladar unida al mejor paisaje. 31 kilómetros que conectan la capital con Colmenar, y atraviesan el Parque Natural de los Montes de Málaga.

Calobra, Mallorca

13 kilómetros que nacen en el noroeste de Soller y culminan en una de las mejores calas de Mallorca, Sa Calobra. Lo recomendable es no ir en temporada alta para disfrutar de las vistas con calma.

Maspalomas a Tejeda, Gran Canaria

La GC-60 permite comprobar la espectacularidad de sus elevadas cumbres. Empieza en las dunas de Maspalomas yllegaa Tejeda, un trayecto que hay que ver sin prisas. Lo más destacable de esta ruta es el Roque Nublo, se trata del segundo pico más alto de las islas, que además dispone de un mirador natural al que se llega mediante un sendero.

Valle del Jerte, Cáceres

La mejor época del año para visitar este bonito valle es la primavera, entre marzo y abril es cuando más luce el paisaje, ya que los cerezos de la comarca están en flor. Si tienes tiempo, también puedes perderte en los once pueblos que se encuentran a su alrededor.

De Tossa de Mar a Sant Feliu de Guíxols

Algunos coinciden en que es la carretera más bonita de Cataluña. Acantilados que permiten preciosas panorámicas del Mediterráneo a lo largo de 21 kilómetros de extensión. En Sant Feliu, merece la pena hacer parada en el monasterio de Porta Ferrada, una de las construcciones románicas mejor conservadas a nivel mundial.

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