Lugares para desconectar

7 lugares en España para desconectar este verano

Aunque el "retiro espiritual" vuelva a estar de moda, a veces simplemente se buscan lugares para desconectar. Sitios para evadirse, sin mayor pretensión que alejarse del lugar habitual de residencia y relajarse. España posee multitud de destinos que aúnan las características necesarias para ello. Los siete que se muestran a continuación son perfectos para pasear, hacer senderismo u observar y dejar que la tranquilidad y la belleza de sus entornos compongan durante unos días toda realidad sensible.

Dehesa del Saler

Apenas a unos kilómetros al sur de Valencia, la Dehesa del Saler extiende sus pinos desde El Saler hasta El Palmar. Entroncada con el parque natural de la Albufera de Valencia, este bosque mediterráneo aporta casi todo lo que esta región puede ofrecer. Atravesada por la Gola del Pujol, canal que comunica el mar con la albufera y que impide que el agua del mar entre en ella. Con playa, dunas y posibilidad de avistar aves, Valencia, Cullera y la zona de Denia/Jávea se sitúan a tiro de piedra en coche.

Cadavedo y La Regalina

El occidente asturiano ofrece muchas posibilidades respecto a la desconexión mental. Pero Cadavedo tiene uno de los enclaves más espectaculares de la zona: la ermita de La Regalina. Un alto en el que se ubica una pequeña edificación religiosa y que permite ver la abrupta costa astur de una forma difícilmente mejorable. Al igual que la Dehesa del Saler ofrece alternativas fáciles para variar la experiencia, ye que muy cerca quedan Gijón y Avilés y, tirando al interior, el Tineo. Además, si se es andarín, el Camino del Norte pasa por el pueblo, lo que permite rutas seguras y vistosas que recorrer, en especial si se avanza hacia Cudillero y Soto de Luiña.

Lugares para desconectar

Vistas desde La Regalina. | Javier Retuerta

Cerro del Hierro

El Parque Natural Sierra Norte de Sevilla es el propietario de un monumento natural que forma parte de esta lista de lugares para desconectar. El cerro de aspecto lunar es un lugar frío y aislado. La escalada es la actividad deportiva más practicada en Cerro del Hierro. Aunque posee una aldea del mismo nombre, los pueblos más cercanos son Constantina y San Nicolás del Puerto. El paisaje quebrado, roto y destrozado es producto de acción minera con la que se extraía hierro de las tripas de la tierra.

Markina-Xemein

Situada en la comarca de Lea-Artibai, esta población histórica está rodeada de monte. Recorrer a pie las largas extensiones arboladas que suben y bajan sin piedad, descubriendo valles que parecen perdidos y vislumbrando caseríos aislados, es una experiencia que merece ser vivida. Como en el caso de Cadavedo, el Camino del Norte atraviesa el municipio, proveniente de Deva y continuando a la también histórica Guernika. Además, en sus cercanías se esconde la Colegiata de Cenarruza, un monasterio de origen milenario y cuyas estructuras actuales son góticas y renacentistas.

Alto Tajo

Guadalajara es una provincia que se ha vendido muy mal a nivel viajero. Sin embargo, los pueblos negros, el hayedo de la Tejera Negro demuestran que posee un rico patrimonio al que se une el Parque Natural del Alto Tajo. Compartido con su vecina Cuenca, los páramos se ven rotos por los distintos ríos de la zona, entre los que reina el Tajo. Cañones, pozas, desfiladeros y demás formaciones pétreas dan forma a una amplia región que puede recorrerse fácilmente desde Peñalén o Zaorejas.

Orbaneja del Castillo

Limítrofe con Cantabria y con origen medieval, Orbaneja del Castillo otea los páramos castellanos que lo rodean. Las eras se ven acompañadas de vistosas formaciones kársticas modeladas a lo largo de los eones. El agua también da lugar y nombre al enclave más destacado de este pueblo: la Cueva del Agua y su cascada. Queda claro que el agua es un elemento muy común entre los lugares para desconectar.

Monasterio de Santa María en Sobrado dos Monxes

Para terminar, una demostración de que la mano del hombre puede igualar la magnificencia de la acción natural. El Monasterio Cisterciense de Sobrado dos Monxes aguarda a los peregrinos de la Ruta del Norte Jacobea poco antes de que esta y el Camino Francés converjan en Arzúa. A unos 60 kilómetros de Santiago de Compostela, el monasterio posee dos claustros históricos y uno de nueva construcción. Una laguna artificial sirve como zona perfecta para pasear.

Su iglesia monumental, consagrada en 1708, aparece hoy desamortizada, vacía y mostrando su piedra desnuda. Un espectáculo visual en el que el verde del moho contrasta con la pulcritud a la que acostumbras las obras de este estilo. Con servicio de hospedería y sirviendo como albergue para peregrinos, gustará a aquellos que entre los lugares para desconectar busquen verse inmersos en un entorno propio de En El Nombre De La Rosa.

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